[Desde pequeña, y nunca obligada, fui criada dentro de una familia católica, asistentes a misa, cumpliendo con los sacrametos correspondientes a cada etapa. Hoy con muchos recuerdos y hermosas experiencia siendo una laica comprometida, pero con un pié afuera y otro adentro, no he abandonado ni pienso, mis creencias que están basadas finalmente en creer sin ver, pero descubriendo en cada detalle el paso de Dios en mi vida. No lo cuestiono pero no es por estar cegada, si no porque aún valorando a la magnifica ciencia y al hombre creo también con mansedumbre en aquel que da esperanza, que me llena de ragalos y me hace afortunada de ponerle nombre a lo superior al hombre.]
Mi madre desde pequeña me enseñó a creer, pero también a saber que uno puede querer mucho a algunos seres humanos y que pese a eso se debe estar continuamente agudizando ese sentido de leer entre líneas y captando aquellas actitudes que muchas veces pueden llegar a ser insanas. Me enseñó también que un NO vale más que un golpe, por lo que a la primera sensación de violación a nuestro espacio personal [no metro cuadrado, por que el metro ya ha violado bastante] se deben dejar en claro nuestra sensación de insatisfacción y según la ocación, ponerle atajo a la situación.
Bajo lo anterior [y sin ningún ánimo de justificar un delito horroroso] no puedo creer que un joven ( o varios ) guarden durante tantos años un secreto que al salir a la luz pública, no sólo reviva una situación dolorosa a los ellos mismos, si no a tantas personas que confiamos de una fe en donde el respeto los derechos del ser humanos son fundamentales.
Debemos ser tanto, que sintiéndonos aún parte de la "Iglesia" nos retumban las palabras, "violación" ó "abuso". No esperamos de aquel que confiamos parte de nuestra espiritualidad y nuestras cruces y alegrías, un acto tan horroroso como el violentar la integridad de cualquier ser. Me es doloroso ya que he compartido tantos momento irrepetibles con personas fenomenales que no puedo entender, el entregar la confianza a alguien que finalmente actuará de manera bestial.
No puedo creer que a lo mejor sin querer, bajo declaraciones verdaderas y comprobadas como lo son hoy en día, se guarde durante tanto tiempo una situación que en su momento podría haber sido aún más dolorosa pero que el tiempo y el comprender que no sólo un cura, un profesor o alguien cercano, pagara con todas las de la ley un delito.
Ahora como hombre viejo y sacerdote "respetado" (porque eso se da a enteder al no ir a la cárcel) no se castiga el acto inhumano, al revés, se nos muestra esto de "hagámos que la está pagando pero con los mismos privilegios".
Lamentable, es el ver que el ser humano [hasta en posiciones respetables] no valore ni un centímetro la dignidad de la persona y no respeten ni cumplan compromisos con el pecho en el suelo.
Con mucho dolor asumo la indiferencia del hombre que mete a todos al mismo saco y pagan justos por pecadores y culpa a toda la Iglesia, al permitir estos actos.
No queda más que seguir creyendo, cambiar mi mundo y marcar la diferencia.