Esta es la segunda vez que debo establecer este lugar como recipiente reflexivo de las experiencias en torno a la música en el aula.
No es algo más, la música puede llevar a cimentar un espacio verdadero de libertad, más si lo es en ese espacio de la escuela donde muchas veces los niños se sienten prisioneros de libros y cuadernos. No hablo de no utilizarlos, sino de dejar fluir en ellos la libertad de una melodía, la aventura de una creación y la incertidumbre de no saber lo que puede provocar en cada uno de nosotros.
Espero lograr traspasar desde lo vivido en el aula, lo maravilloso que puede llegar a ser el desarrollar en los niños el gusto por la buena escucha, por la buena crítica, por la buena satisfacción de haberlo intentado y haber sido valorado.
A causa de la contingencia,no hemos podido vernos, pero ya llegará este miércoles el reencuentro, para aprender y dejarnos aprender. No es tiempo perdido, es tiempo ganado en una lucha del futuro, es tiempo ganado de conciencia y buenos sueños.