El año del bicentenario nos aconseja reconstruir lo que hemos destruido. Nuestro país.Luego de un día lleno de emociones diferentes, como todos los días partí a aquel lugar donde los pensamiento se dedican a descansar y en donde el
techo se transforma en el proyector de mis sentimientos.
Nada ni nadie se atrevería a presagiar de manera certera el acontecimiento de aquella noche del 27/02.
Mi susceptible sentido al movimiento sería cómplice de los segundos que antecederían a lo que hoy más tranquila sería una de las peores experiencias que he vivido.
Sin luz, con miedo, con inseguridad, con ansiedad, recibí uno de los movimientos que era obvio, algún día ocurriría.
A los minutos de lo acontecido logramos saber que estaba ocurriendo realmente. Un poco más de 2/4 de mi país había sufrido un terremoto de aquellos. Más tarde sabríamos que el movimiento terrestre no hizo más que provocar al mar, quién no le basto con cubrir la costa, sino también llevarse todo a su paso.
El susto y temor fue grande, fuerte, al ver zigzaguear mi hogar de un lado a otro,al sentir aquel aire caliente húmedo sobre la cara y al presenciar un cielo iluminado con una luna inolvidable.
Mis ganas de llorar se juntaron al abrazo de desesperación de mi padre quien realmente pensaba se acabaría el mundo. Mi madre y hermano en la puerta y nosotros en el medio del patio, mi perro fuera de la casa. Más que por todos temía por él y por la incertidumbre que vendría.
Según fuentes vecinas, el hecho de estar durmiendo provocó en nosotros la necesidad de gritar, eramos los únicos que gritabamos, yo gritaba pero no desesperada si no que impactada por lo que presenciaban mis ojos lleno de lagrimas. Mi mamá daba explicación a mi palabras diciéndome "es un terremoto hija, tranquilízate". Definitivamente la adrenalina me hizo activar todos los sentidos.
Lo que vendría sería escenas que uno nunca piensa ver. No dormí en toda la noche y eso ocurrió como por tres días. Todo me activaba, hasta el más mínimo ruido.
Luego vendrían las ganas insoportables de saber de los míos, los habitantes de mi vida y las palabras de mi madre motivándome a rezar por ellos y su integridad.
La comunicación cotidiana se fue a un carajo, sin luz no hay modem, sin modem no hay internet y sin internet no había ninguna fuente, hasta ese momento, certera de lo que estaba ocurriendo ya que aunque la radio hacía mucho más de lo que podía, nadie tenía claridad en nada.
Al escuchar "Concepción es la mayor afectada" mi corazón no tardó el recordar mis experiencias veraniegas.
Eran las 3:34 y los medios nos comunicaban de 8.8 grado de intensidad del movimiento. Los 2.45 minutos que duró no pareciron una eternidad pero el ruido y el movimiento nos lo hicieron sentir vivos cada segundo.
La cabeza simplemente colapsa, los sentimiento colapsan. No olvidaré nunca la primera de las 8 noches en el primer piso, donde la primera sería en compañía de mi más cercano círculo y mi can favorito, Evaristo Carmelo.
Ya pasado los días comprendí la continua recomendación de mamá al establecer como regla que nuestro único punto de encuentro es el hogar, que hay que tener velas y linternas en lugares específicos, que hay que apagar el gas y cortar la luz y que finalmente hay que mantener la calma. Difícil no!
Las réplican evitaron que pudiera haber algun signo de sueño. Los sentimientos eran tanto.
A la mañana siguiente, y sin haber logrado cerrar los ojos para descansar nos levanto otro temblor, en fin, uno de los tantos que vendrían.
En la incapacidad de procesar realmente lo que esta ocurriendo, no podía comprender lo que mi madre denominaba "la vida continua". Gente afuera, feria puesta, ruido de carritos, radios encedidas con las baterias de los autos. Para mi había sido aldo horrible, yo necesitaba por lo menos un día de calma.
Las noticias en la radios sería tibias al ver las primeras imágenes por tv. La luz llego cerca de la casa, lo que hizo que el primer foco de solidaridad llegara de aquellos vecinos no tan vecinos pero que en este momento dieron lo mismo.
Nada volvería a ser igual. La tragedia había abarcado gran parte del territorio nacional, desde Valparaiso hasta la Araucanía, sintiéndose en sus alrededores como un sismo más.
Lugares hermosos, devastados. Lugares pobres desolados. Lugares presuntuosos, destruidos.
¿qué más? No podía haber más.
Lo de los días posteriores develaría tanto lo más bueno y lo más malo de nuestro pueblo.
http://blog.latercera.com/blog/rcarbone/entry/de_qu%C3%A9_madera_estamos_hechosSaqueos, actos solidarios, entrevistas y pases en directos que poco a poco mostraban una realidad bastante alejada de lo que alguna vez vimos.
La cara más amable y la más sucia no hizo recordar que no somos perfectos, que no somos imbatibles, que no somos rigidos, que no somos seguros, que no somos desarrollados y que el desarrollo lo construimos con materiales de mala calidad.
De casi 700 muertos no oficiales, fueron disminuyendo considerablemente al aficializarse la tragedia y las morgues improvisadas. Hoy, no sé el número pero el mar se llevó mucho, familias completas, vidas completas.
La esperanza como siempre se ha convertido en la compañera de aquellos que literal y no literalmente, lo perdieron todo. Aún hay lugares que nadie ha visitado y que nunca serán visitados.
Lo más impactante es que ésto nos demostró que la natura no selecciona ni elije, ella actúa y nos recuerda que no somos nada, que nos hemos encargado de explotarla, de manocearla, de ignorarla, de intervenirla, sin tener claro que somos nosotros a los que por naturaleza se nos a dado razón a vivir de ella y no la hemos cuidado.
La inteligencia humana ha sido sobrepasada por la inteligencias real de las cosas terrenas por naturaleza.
Hoy espero un nuevo movimiento y he procurado y autoconvencido actuar con tranquilidad.
Nadie nos castigò y es un error de quien lo piense así. Nosotros nos encargamos cada día de destruirnos entre sí ¡y hoy nos da miedo un movimiento natural!
La existencia nos pasa la cuenta. y nos da miedo darnos cuenta. De las caídas hay que levantarse, y eso nos hace más fuerte para mirar al lado y darnos cuenta que no estamos solos, que la individualidad es el verdadero pecado.
Hoy el levantarse es más fácil, aunque es una árdua tarea de todos, porque no solo hay que reconstruir casas, colegios, iglesias, hospitales. Hay que devolver dignidad a quien quedó con lo puesto, hay que devolver trabajo al quien lo perdió, hay que devolver el espíritu a quien quedó sin nada.
Un movimiento es un movimiento. Movilizarse es la tarea que la naturaleza hoy nos ha encargado. Y obviamente nunca más olvidarse que somos un país sísmico, que hay que educar a ciudadanos precavidos, solidarios y conscientes de esta condición que nos bota pero que de la cual seremos capaz de levantarnos.



